Al llegar la maravillosa primavera, las plantas adornan sus rincones con bellas flores. Estas fechas, determinadas terrenalmente por días puntuales, son arbitrarias para las flores. Nosotros podemos plantar un simple esqueje en nuestro jardín. Posteriormente, tras haberlo cuidado durante un tiempo indeterminado, puede crecer, germinar, florecer… ¿De qué depende el temprano o tardío florecer de las plantas? Desde mi punto de vista, todo capullo en flor ha necesitado de cuidados internos y externos. Como expresé varias publicaciones atrás, mi tulipán azul está floreciendo. Hace ya más de dos meses que la primavera se anunció en la televisión y se hizo ver en los campos contiguos al mío. No obstante, cada planta florece cuando debe hacerlo. Así pues diré que dejé de ser un simple capullo, para mostrar lo mejor de mí, el mismo instante en que depositaste en mí, confianza y atención. No veo excesivo recordar que mi tulipán no floreció las 3 ultimas primaveras…no soy amigo de las comparaciones, las considero innecesarias y desvinculadas de la realidad sentimental que nos ofrece cada persona. Pero, haciendo alusión de manera excepcional en este espacio digitalizado, reconozco que en los últimos años, no fuí feliz, no me hicieron feliz y no supe hacerme y/o valorar lo feliz que merece ser todo ser humano. Una flor puede brillar de manera interna pero no aflorar a la superficie visual, al alcance de todo jardín vecino. ¿Puede este tulipán mostrar su azul más puro tras varias primaveras sin florecer? ¿Cómo pudo marchitar una flor que no llego a florecer en manos del jardinero equivocado? Así pues, puede morir algo que únicamente fue sembrado, germinado y segado. A su vez, algo que florece puede no marchitar a destiempo. Hay jardineros que podan pero no siegan. Hay regaderas cargadas de vida, hay abonos más puros y naturales que el estiércol. Y sobre todo, hay rosales que embriagan con su perfume, olvidando que un día tuvieron espinas. No pretendo comparar, porque no hay sentimientos comparables. Únicamente hay sentimientos, no solamente emociones. El recuerdo, no es exclusivamente muestra de anhelo, sino también de ejemplo de que todo puede ir mejor que ayer, o simplemente ir de la manera correcta. “La memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados” J.P. Richter Por esto y por lo que cada día al acostarme me abraza cuerpo y mente diré…. ¡¡¡Vivo encantado, que no cantando!!!
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